Mal Nombre es mi familia

Por: Ailyn Martín Pastrana (Mal Nombre)

Cuando dos mujeres se unen la conversación no tiene para cuando acabar. Tengo que confesar que me fue muy difícil seguir el plan de preguntas que llevaba, porque la entrevistada en cuestión, además de ser una excelente interlocutora, es la malnombrista con más guerrillas de verano en su haber. Definitivamente un récord para respetar, sobre todo si se tiene en cuenta que es mamá de dos niños -activos malnombristas-.

Es imposible no reconocerla en el grupo: siempre se está riendo, bailando, sacando fotos… o todo a la vez, porque así son las malnombristas.

Sin más demoras… Idalmis.

Al borde del salto P'acolmo. Manguito, Sierra Maestra.

Al borde del salto P’acolmo. Manguito, Sierra Maestra.

¿Que recuerdas de tu primer viaje con Mal Nombre?

Cuando Hery y yo empezamos no teníamos muchos lugares adonde ir; y Abel, “el Picúa”, nos invitó a  Canasí. Fuimos muy dispuestos, y Abelito no apareció. Teníamos tremenda pena porque no conocíamos a nadie. Además, estábamos acabados de hacernos novios y no salíamos de la casa de campaña… hasta que Vivian nos tocó y nos regaló una florecita. Con eso nos quiso decir que saliéramos y que nos uniéramos al grupo. Con tremenda sonrisa nos dio la bienvenida. Eso nunca se me va a olvidar.

A ese viaje el San no fue. El próximo fue a la Cueva La Pluma. Abelito, Hery y yo llegamos tarde. “El Picúa” sabía donde el grupo había guardado los bultos y los cambiamos de lugar. Éramos nuevos y mira lo que hicimos (Risas). Ahí conocimos al San, nos preguntó donde estudiábamos y esas cosas. Nos evaluó, aunque él dice que no, yo lo sentí así.

Toda mi vida adulta ha transcurrido en Mal Nombre. Mal Nombre está en mi boda, en la vida de mis hijos, en todo…

Háblame de los momentos especiales…

Hery y yo queríamos tener otro niño después de Luisito, y creo que lo concebimos al pie del Pico Cristal. Lian nació en Mal Nombre.

Otro momento muy especial fue cuando Lian se enfermó de Neumonía y lo ingresaron. Fueron muchos del grupo al hospital, pero hubo alguien -que ahora no recuerdo- que llegó y me dijo que era nuevo en Mal Nombre y no me conocía, pero venía a saber del niño. El último fue hace como un año, cuando Sandelis me llamó para decirme que me habían elegido para ir a un evento de Ecología en el campismo “Los Cocos” a exponer el trabajo del grupo. Yo no sabía que era la mujer con más guerrillas de verano. Fui con Lorenzo y Alfredo una semana. En la exposición nos pasamos del tiempo y los que estaban presentes se olvidaron de la parte ecológica y empezaron a preguntar cómo se ponían unir al grupo. Cosas así me han pasado en el grupo.

¿Cómo es una boda malnombrista?

Mi boda fue del carajo… ¡No pongas eso! En mi boda Mal Nombre estaba en una etapa baja, aunque no faltó el regalo del grupo. Sandelis no fue, y eso no se lo perdono. En la fiesta yo estaba muy sensible por el embarazo y Abelito me dijo que había llamado para cancelar la reservación del hotel. Eso y otras cosas como embarrarnos la cara de cake fueron las malnombradas.

Según el Chocky “malnombrista que no haya pasado por el churre de La Pluma, no sabe lo que es el churre.” Tú que ya pasaste por ahí, ¿es verdad?

La Pluma es una cueva de obstáculos, no como la Cueva Cristal que es linda. Dentro de La Pluma hay un lugar que se llama “El Sándwich” que te tienes que deslizar y la primera vez te da miedo, pero después le coges el gusto y repites. Esa parte esta llena de guano de murciélagos –los excrementos- y terminas muy sucio.

Otro lugar es “La Gatera”, que es un orificio por el que solo cabe una persona a la vez y tienes que avanzar a gatas. Una vez en esa parte a Daisi le dio un ataque de claustrofobia en el medio de La Gatera y nadie la podía ayudar porque no había como llegar a ella. Sandelis le tuvo que dar psicoterapia para que avanzara.  Hay otro lugar, que ahora no me acuerdo como se llama, que los hombres van primero y ponen una cuerda de pasamanos. Cuando tú vas por ahí, que miras para abajo, sueltas la malapalabra del grupo… (Risas) y finalmente el compañero lago, imponente, muy frío y oscuro.

Ahora me acuerdo que alguien decía: Que asquito, las manos me hacen fruck, fruck, fruck… (Risas)

¿Qué ha significado Mal Nombre para ti?

Imagínate que yo empecé en el grupo cuando estaba en primer año. Todos mis mejores amigos son de Mal Nombre. No ha habido un cumpleaños mío que el San no me haya llamado para felicitarme. Mary siempre ha estado en mis momentos malos. No en todas las fiestas, pero sí en todas mis lágrimas. Mal Nombre me ha servido para probarme, saber quien soy.

Con espinas de la palma Pajúa en la mano, en busca de Salto Fino.

Con espinas de la palma Pajúa en la mano, en busca de Salto Fino.

¿Cómo te fue en tu primera guerrilla de verano en el Toa del 96?

Increíble. Fue la primera vez que hice las cosas que hace Mal Nombre. Aquello fue especial y mágico. En esa época pasaban cosas que no pasan ahora. Iban al lado tuyo y te quitaban el tapón de la balsa, o de pronto notabas que la balsa no avanzaba y cuando te virabas tenías a todo Mal Nombre enganchado detrás de ti. (Risas)

En ese viaje, Mayte –que después declaramos princesa-, se la pasó asustada porque Sandelis le dijo que había cocodrilos en el río… (Risas)

¿En que piensas cuando te hablan de langostas y Mal Nombre?

Uhm… al hablar de langostas pienso en la Isla, 17 personas y 45 langostas; y tengo la imagen de Sandelis diciendo: doble de langosta, triple de langosta, langosta liberada… Despertarme y ver a Hery desayunando langosta “porque esto no se puede botar”.

Con el nacimiento de Luisi te alejaste del grupo un tiempo y regresaste con el viaje a la Isla en el 2001, ¿cómo fue esa nueva experiencia con el niño?

No fue difícil porque Hery y yo éramos un equipo, sobre todo Hery que cuidaba al niño más que yo. En ese viaje le amarramos una hamaca en el barco, le dábamos leche cada vez que tenía hambre, con el agua que apareciera. Se portaba de lo más bien, se metía dentro del mosquitero con un carrito y ya no salía más.

En la Isla fue la famosa frase de Luisi: Mamá, mamá me encontré un “pitatulo”. Muchos años después estuvieron diciéndole “pitatulo”.

En el tercer intento al Pico Cristal, con Luisi en la espalda.

En el tercer intento al Pico Cristal, con Luisi en la espalda.

En 2002, cuando subías con Luisi -en un cargador- el Escambray te pidió algo, ¿recuerdas qué fue?

Estábamos subiendo callados, en esos momentos que no puedes ni hablar porque te falta el aire, y Luisi me dijo: Mamá, tengo hambre de jamón.

¿Cómo fue llevar a Luisi a la guerrilla del verano 2005 tú sola?

Uhf… Fui sin Hery, pero con Mary, que me apoyó con las majaderías de Luisito. Estando en Baracoa el niño me dijo que no quería caminar más. Mary me dijo: Déjame eso a mí. Le dijo que nos íbamos a pasear sin él. Empezamos a caminar, le dimos la vuelta a la manzana, y cuando lo vimos… ya se había levantado y estaba caminando.

Has tenido dos embarazos y siempre has mantenido una buena preparación física, ¿cuál es la fórmula?

Somatotipo tal vez.  Lo otro es que yo no vivo para el ejercicio, pero mi trabajo requiere hacer al menos un poco. Claro que me gusta verme bien, pero no lo hago por eso. La verdad es que como todo lo que me gusta.

Participaste en el programa de televisión “Ponte en Forma”, de ejercicios aeróbicos; incluso tu imagen practicando aerobios estuvo en una valla gigante en la Ciudad Deportiva; ¿cómo recuerdas esta etapa?

Me gustaba, era parte de mi trabajo. Aprendía muchas cosas de la especialidad. Siempre pensaba en las personas que hacia tiempo no veía y que ellos si me veían a mí.

Llevé a Luisito y muchas veces salió conmigo en “Familia en forma”; y durante el embarazo de Lian hice ejercicios de embarazada.

Lo de la valla me lo dijo Alfredo. Tiempo después pasé y me vi. No se en que momento me tiraron la foto. En ese tiempo Luisito pasaba por ahí en la guagua de la escuela, y les decía a los amiguitos: ¡Mira, esa es mi mamá!

A pesar de grandes retos que has enfrentado en tu viva, y de vivir en Santiago de las Vegas, siempre te has mantenido unida a Mal Nombre, ¿por qué?

Porque son mi familia, y porque en los dos años que me alejé me di cuenta de que no lo haré más.

Ya hemos hablado de Luisito, que tiene un récord de 8 guerrillas de verano, ¿qué me dices de Lian?

Luisito siempre se portaba bien, Lian es distinto. Es la suma de dos niños. Todavía no me atrevo a llevarlos a los dos yo sola.

¿En que pensaste cuando te fracturaste un dedo al lanzarte con una cuerda sobre el río Quiviján en la última guerrilla de verano?

No te puedo decir la mala palabra que pensé. Simplemente te puedo decir que me costó subir las cascadas de Salto Fino… pero gané un rescatista.

¿Cuál ha sido el momento más difícil que has vivido con el grupo?

Cuando Luisi se enfermó en el Cristal. Nos asustamos porque estábamos muy lejos de la civilización. El día que peor se puso nada más se había quedado en el campamento Alfredo, con todas las mujeres, porque los demás hombres estaban rompiendo monte. El niño no había querido comer nada, ni tomarse las sales de rehidratación. De alguna manera Mary y Alfredo se las ingeniaron para que comiera. Ya yo había mandado a buscar a Hery porque si no mejoraba, al otro día nos íbamos para la Habana… y como buen malnombrista se mejoró. (Risas)

¿Algún mensaje para las madres malnombristas?

(Dudas) No sé si un mensaje… pero mis niños pudieron disfrutar de Mal Nombre porque Hery y yo éramos un equipo, creo de alguna manera lo seguimos siendo. Además de que las personas de Mal Nombre nos ayudaban.

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