A Iberia por Perico

Grupo de Excursionismo “CeroFallos” (Moa)

Crónica de la excursión a la Laguna de Iberia 04/06/2015 – 07/06/2015

Por Meyquel

Salimos de Moa el jueves 4 de junio 7:30 PM. El plan era el siguiente:
• Jueves 4: Llegar a Nibujón y salir por el camino al lado del río hasta llegar a la cabaña del Lechugo y allí dormir.
• Viernes 5: Salir del Lechugo lo más temprano posible, subiendo por el camino de Perico y llegar hasta el Alto de los Hongos y allí reorientarnos según las instrucciones de Máximo (anciano que conoce la zona; servía de guía en los 80 a científicos rusos que investigaban la zona). Tratar de encontrar el Trillo del Perro y subir por la Cuchilla hasta el Alto que nos llevaría directo a la Laguna. Acampar en la Laguna.
• Sábado 6: Buscar el cauce del primer arroyo al sur de la Laguna, según el mapa debía estar a unos 150 metros. Una vez en el arroyo, bajar hasta la segunda cascada y luego buscar el segundo arrollo. Una vez en el segundo arroyo, bajar hasta la tercera cascada, descender a rapel y acampar en la base de la cascada.
• Domingo 7: Caminar río arriba por el tercer arroyo y explorar la cuarta cascada. Al mediodía, emprender regreso a Nibujón; allí debía estar Elías (padre) con el camión para transportarnos hacia Moa.
• “De lo dicho al hecho hay mucho trecho.”

Jueves 4 de junio del 2015

Después de resolver algunos contratiempos con respecto al trasporte y los permisos en los centros de trabajo de algunos miembros del equipo, logramos reunirnos todos a la 7 p.m. en casa de Elías. En una camioneta Mitsubishi y un carro ligero viajaríamos los 11 excursionistas hasta Nibujón, y así fue. Llegamos a Nibujón sobre las 8:30 de la noche y con la misma salimos rumbo a la Cabaña del Lechugo; el trayecto es por la orilla del río, pasando de un lado a otro unas 9 veces. En el camino encontramos varios sapos que posaron para la cámara desafiantemente; luego nos enteramos que poseen veneno en el cuero, según cuenta un anciano que conoce bien el monte.

¿Venenosa?

¿Venenosa?

Sobre las 10:40 p.m. estábamos instalados en la pequeña pero bien armada casita. Comimos en el río lo que cada cual había traído de sus casas, compartiéndolo todo, como siempre, y luego un ligero chapuzón nocturno.

El piquete.

El piquete.

La lista completa (de izquierda a derecha, primero arriba):
1. Francisco, alias el jefe…
2. Pedrito, invitado. Pensamos que en la primera loma se quedaba, pero nos hizo quedar mal.
3. Octavio, invitado. Estamos siempre pendientes porque sus caídas son espectaculares; quiso tirarse a rapel y nos puso los nervios de punta.
4. Elías, el líder del grupo. Transportista y con familiares en la zona.
5. Alex, alias retaguardia. Era quien decía cuándo había que descansar. Nos sorprendió con una laticas de atún.
6. Carlos Ariel, invitado. Le dejó de regalo su reloj CASIO a una jaragua del monte.
7. Juan Manuel, logística y transporte. Da equilibrio y mesura al grupo.
8. Meyquel, alias gugly. Ubicación y mapas. Cocinero del grupo.
9. Jose, el más ligero, el explorador.
10. Robert alias Patinche, el del brazo fuerte, el AbreCaminos; 2 horas dando machete es solo un calentamiento para él.
11. Yoandry, alias El hermano de Rolo. Paramédico, Rescate y Salvamento, no está en la foto, lo recogimos por el camino.

Viernes 5 de junio del 2015

Al amanecer preparamos el desayuno: café, café con Leche, pan tostado y pan de Maíz. También preparamos un fufú de plátano para el camino, porque la próxima comelata sería por la noche. Algunos tuvieron sus reservas para tomarse el café, porque el colador improvisado era un pañal que la esposa de Alex había donado. Rápidamente abrimos una investigación para averiguar los detalles y procedencia del útil pedazo de tela y entre todos llegamos a la conclusión que Alex lo usa para dormir. Esta última afirmación careció de pruebas pero de todos modos nos sirvió para reírnos un poco.

La meta del día estaba definida, solo faltaban piernas y que el camino no se nos escondiera mucho, porque romper monte en esta zona no es tarea fácil.

Subimos la loma del Perico con más intervalos de descanso de lo previsto. Al pasar por el Mirador, rememoramos las experiencias anteriores mientras merendamos.

Subiendo la loma del Perico.

Subiendo la loma del Perico.

Por fin llegamos al Alto de los Hongos a las 2:30 p.m.. Consumimos el fufú y nos reorientamos con brújula y mapa en mano (no sé si son hongos o musgos, pero el lugar ya tiene un nombre).

Un buen fufú en el Alto de los Hongos.

Un buen fufú en el Alto de los Hongos.

El por qué del nombre del Alto.

El por qué de un nombre.

Aproximadamente a las 3:00 p.m. continuamos por el trillo del Perro, a unos 60 metros escuchamos el Manantial de la Vida, llenamos los pomos que ya estaban vacíos y proseguimos (vale aclarar que desde el comienzo de la Loma del Perico hasta el Manantial de la Vida no hay agua). Le llamamos Manantial de la Vida a una chorrera que sale debajo de una roca y forma un pequeño arroyo cuya agua es bien fría. A partir de ese lugar el trillo del Perro desapareció y comenzamos a abrir monte. Según Máximo había que seguir toda la cuchilla de la loma y eso fue lo que hicimos. Avanzamos unos 500 metros y reencontramos el trillo, pero cantamos victoria antes de tiempo; ya nos veíamos en la preciosa Laguna refrescando la caminata del día cuando el trillo sencillamente desapareció.

Abriendo monte.

Abriendo monte.

Nos reorientamos con la brújula y el mapa, tomamos los machetes y a romper monte otra vez. A las 5 p.m. acordamos buscar urgente un lugar para acampar y cocinar. Sentimos el sonido de un arroyo y hacia él nos dirigimos. En tiempo récord, preparamos el campamento, armamos con unas piedras un fogón y algunos nos pusimos a cocinar mientras otros armaban las hamacas. La noche estaba muy cerca.

A pesar de no encontrar la Laguna ese día, sentíamos satisfacción porque estábamos muy cerca de ella. A las 7 p.m. comimos (espaguetis con carne y plátanos) y a las 8:30 todo el mundo estaba durmiendo. Pero en la madrugada nos esperaba una sorpresa: un frío inesperado; la temperatura nos tendió una emboscada. Aquel lugar lo recordaremos como “El Campamento de la Congelación”.

El Campamento de "La Congelación".

El Campamento de “La Congelación”.

Sábado 6 de junio del 2015

Bien temprano preparamos desayuno y un buen fufú de plátanos al estilo del día anterior, y salimos en busca de nuestro objetivo. Eran las 8:30 a.m. cuando partimos.

Fufú y más fufú.

Fufú y más fufú.

El lugar donde acampamos era literalmente un hueco de aproximadamente unos 80 metros de diámetro. El arroyo lo atraviesa y en un punto se pierde debajo de la tierra. Luego de ubicarnos en el mapa, teníamos dos alternativas para llegar a la Laguna; la primera era romper monte a través de una cuchilla que parecía bastante asequible, la segunda tratar de encontrar el trillo perdido. Optamos por la primera.

El hueco donde acampamos.

El hueco donde acampamos.

Durante 40 minutos avanzamos unos 80 metros. El desgaste era fuerte y las irregularidades del terreno eran cada vez más difíciles de transitar. Optamos por la variante 2. Regresamos atrás y avanzamos en busca del trillo perdido. Salimos del hueco y justo delante de nosotros nos encontramos el trillo con unas cintas señalizando “Localidad Laguna”. La alegría fue incontenible. Avanzamos unos 400 metros y allí estaba Doña Laguna, esperándonos con una calma absoluta.

CeroFallos en la bella laguna.

CeroFallos en la bella laguna.

De más está decir que el estado de conservación es elevado, el sonido de los tocororos equivale al de los gorriones en las ciudades. Según los conocedores del lugar, esa laguna se llena y se vacía periódicamente. Permanecimos en el sitio algo más de una hora. Durante ese tiempo algunos se dieron un buen baño y yo me dediqué a tomas algunas fotografías del lugar. Una experiencia maravillosa fue cuando una nube, sorpresivamente, nos invadió. La sensación fue parecida a cuando abrimos una nevera y sentimos ese golpe de aire frío y húmedo; fue como un bautismo de naturaleza. Dimos gracias a Dios por un lugar tan hermoso y permitirnos conquistar la Laguna en el tercer intento.

Una nube sobre la laguna.

Una nube sobre la laguna.

Cerca de las 12 del mediodía hicimos un pequeño debate para redefinir el cronograma. Ya teníamos mediodía de atraso y decidimos regresar hasta donde comienza el camino de Perico, dormir allí y el domingo en la mañana explorar el arroyo de Perico, que según habíamos escuchado, tenía lugares muy interesantes. Quedaba la excursión a la 3ra. y 4ta. cascada para otra ocasión.

Tomamos el trillo de regreso, el cual tenía cada 50 o 60 metros unas cintas marcando el camino; en una de ellas encontramos la inscripción: “huellas de Almiquí”. La última cinta nos llevó a un cañadón, seguimos cauce abajo hasta que nos dimos cuenta que por ahí no era. Jose y Robert fueron a explorar hasta el final del cañadón y este se acabó en un descomunal precipicio. Nos ubicamos mapa y brújula en mano y decidimos tomar hacia la izquierda hasta encontrar en algún punto el trillo abierto el día anterior. Esta vez fue Elías quien abrió el camino. Avanzamos unos 20 minutos y encontramos el trillo muy cerca del Manantial de la Vida. Justo frente al trillo hay un árbol que tiene un nido de tocororos. En el manantial nos recreamos un poco. El agua es exquisita. Rellenamos los pomos y a caminar.

Un agua exquisita.

Un agua exquisita.

Llegamos al alto de los Hongos cerca de las 2:30 pm, almorzamos el fufú que habíamos preparado en el desayuno y fue entonces que Alex nos sorprendió con unas latas de atún divinas. Mientras compartíamos, unas gotas de lluvia lanzaron las alarmas. El descenso por la Loma de Perico cuando llueve ocasiona muchas caídas, el suelo es extremadamente resbaloso. La última vez me caí 8 veces y una de ellas me dejó con dolores por una semana, pero todos recordamos los sapitos de Octavio con coeficiente de rozamiento = 0. El pobre Octavio vivía en el suelo hasta que decidió desplazarse en cinco puntos. Ese fantasma nos estaba rondando y su aviso fueron las gotas de lluvia y un nubarrón que apareció.

La lluvia amenazó pero no cayó. Fue más bien beneficioso caminar a la sombra del nubarrón. Dios es bueno. Justo a las 3 p.m. salimos y a las 5:00 p.m. ya estábamos en la base de la loma de Perico; “pabajotolosantoayudan”.

Encontramos un lugar especial para acampar entre el camino y el arroyo de Perico. En una rama sobre el río la naturaleza nos ofreció un espectáculo maravilloso: un zunzún en su nido cuidando sus dos huevitos. El ave nos dejaba acercar hasta un metro, luego salía disparado y nos pasaba cerca del rostro a una velocidad supersónica. Rápidamente había que retroceder; su instinto maternal (o paternal) imponía respeto a unos intrusos que solo querían unas fotografías.

Nido de tocororos.

Nido de zunzuncitos.

La comida esa noche fue espectacular:
1. Arroz blanco al humo de ocuje.
2. Carne en lata en salsa unida a la carne de cerdo frita.
3. Fufú de plátanos con ajo.

Esa noche Alex y yo jugamos ajedrez. Fueron dos partidas, una victoria para cada uno. Cerca de las 11:00 p.m. fue que nos acostamos.

Domingo 7 de junio del 2015

Mientras preparaba el desayuno, la otra parte de la tropa hizo un pequeño entrenamiento lanzándose a rapel de un árbol. Según el plan inicial, debíamos descender la 3ra. cascada de esa forma, pero como decidimos cambiar el rumbo, la actividad emocionante y arriesgada había sido frustrada. A pesar de eso, por la cascadita del arroyo tenía que lanzarse todo el mundo, sí o sí.

Luego del desayuno, de recoger el campamento y empacar, la emprendimos arroyo arriba buscando la cascadita. A pesar de tener poco caudal, el cauce es cautivador y tiene sitios especiales.

La cascadita tiene unos ocho metros y se divide en dos chorros, uno suave y otro más fuerte. La misión allí era usar los equipos de descenso, para que nadie dijera que habíamos cargado por gusto esos aparatos. El primero fue Elías y le fue muy bien. Octavio nos asustó a todos con un resbalón a la hora de tensar la cuerda y yo bajé a pasos de hormiga por haberme perdido la clase de instrucción. Uno a uno y bajo la guía del Hermano de Rolo (Yoandry), que es rescatista y paramédico profesional de la Fábrica Che Guevara, bajamos todos. Disfrutamos un rato bajo los chorros y cerca de las 2:10 p.m. salimos rumbo a Nibujón.

Rapeleando.

Rapeleando.

CeroFallos en el salto.

CeroFallos en el salto.

Hasta el momento había sido todo un éxito el fin de semana, pero faltaba más. Al llegar a Nibujón, cerca de las 4:30 p.m., una gran sorpresa nos esperaba. Habían viajado nuestras esposas e hijos desde Moa para recibirnos en casa de la familia de Elías. Allí nos prepararon un delicioso almuerzo y compartimos nuestras proezas y hazañas. Al menos para ellos somos unos “Rangers”. Mi hija de 5 años pasaría una semana hablando de las fotos y los lugares a los que fue su papá. Les prometimos a nuestras esposas e hijos llevarlos al arroyo de la Jaragua (un afluente del Nibujón que tiene piscinas naturales escalonadas) en agosto.

Y como para coronar la excursión, nos contaron que el Barcelona FC había ganado la Liga de Campeones.

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11 Respuestas a “A Iberia por Perico

  1. Beyo ese recogido me alegro porque entre ello ba una persona q ase ano no sabia de el jose orlando charchaval valdes (chachi )saludo desde chile un abraso amigo.

  2. Ante todo mis felicitaciones para todo el team por lo que hacen y por las razones que los lleva a realizarlo. Escuché de esta página y este proyecto de recración sana en una mesa redonda y me interesa mucho poder formar parte del grupo, o de cualquier grupo que radique en ciudad Habana, pues soy de la capital. En los tiempos de estudiante universitario haciamos este tipo de eventos pero realmente casi todo mis socios se han ido poco a poco del país y los otros ya estan hechos hombres de familia que no tienen mucho tiempo para ocio. Asi que les agradecería que me dieran sus contactos y me dijeran cómo puedo integrarme a cualquier piquete de estos.
    mis mas sinceros saludos y espero dar pronto con uds.

  3. He acabado de descubrir, para mi satisfacción, la existencia de este grupo y su noble actividad, todo gracias a un valioso comentario que ha aportado uno de sus activistas exploradores, Meyquel Garcia Aviles, a un modesto proyecto, el de ascender al Pico El Toldo en el 121 aniversario de su Caida, hacer reparaciones al busto y realizar el descenso volando en Parapente.

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